Energía solar fotovoltaica

Gracias a los semiconductores, las personas ya somos capaces de convertir la energía lumínica en electricidad.

Cada célula fotovoltaica, al ser iluminada, produce una cantidad de energía eléctrica continua comparable al de una pequeña pila convencional. Si juntamos muchas de estas células en un panel solar (placa) obtendremos la suma de la energía producida por las diferentes células. Si también conectamos entre sí diferentes paneles para seguir sumando, se obtiene una suma importante de energía eléctrica ... la cual es gratuita cuando la luz proviene del sol.
¿Cómo podemos aprovechar esta energía? Actualmente hay infinidades de aplicaciones de la energía fotovoltaica: alimentación de los satélites, calculadoras, pequeños aparatos electrónicos, ... pero lo que a nosotros nos interesa es la producción de energía eléctrica doméstica.

Las instalaciones solares fotoeléctricas se pueden diferenciar en dos categorías: Para la venta de la electricidad y para el aprovechamiento individual.

La conexión a red (venta de electricidad) se lleva a cabo cuando se dispone de una gran superficie, tal como un terreno (huerta solar) o un tejado de una nave (tejado solar) y que, mediante contrato con la compañía eléctrica, la energía generada por la instalación es inyectada a la red general y vendida.

Respecto al aprovechamiento individual de electricidad, se puede diferenciar en instalaciones aisladas y en autoconsumo. Las instalaciones aisladas son aquellas que no tienen ningún apoyo de otra instalación de energía eléctrica (como el caso de las casas de campo alejadas de la línea eléctrica), y que la energía producida por las placas ha de ser almacenada en baterías para un posterior uso. Las instalaciones para autoconsumo son aquellas que comparten conexión del hogar con un contador normal, y cuando están produciendo inyectan la energía en el hogar con el consiguiente ahorro.
Energía solar fotovoltaica 2
Energía solar fotovoltaica